DESDE EL UMBRAL DEL TIEMPO: DEL PATIO AL UNIVERSO
- AVC AMO VILLA CRESPO

- 8 ene
- 3 Min. de lectura
Actualizado: hace 33 minutos
Introducción

En “Desde el umbral del Tiempo” la vida cotidiana barrial de la segunda mitad del siglo XX discurre entre las colectividades típicas de la diversidad porteña. Recuerdos de niñez y juventud recrean el tono de la vidal; aromas, sabores y colores que nos introducen en las historias del ámbito familiar revividas en coloridas pinceladas de un sugestivo anecdotario. La narrativa fluye de vivencias autobiográficas y de decenas de testimonios aportados por vecinos villacrespenses.
El carrusel del tiempo gira sobre la identidad y las tradiciones, la amistad, los amores y desamores, en tanto una mirada profunda sobrevuela desde la infancia a la vejez, revelando sutiles y contradictorios vínculos que anudan la relación entre hijos, padres y abuelos, en el pintoresco contexto barrial de una cultura fruto de la inmigración. Por momentos una luz intensa alumbra sitios y personajes del barrio de Villa Crespo y el universo “sefaradí” (judeoespañol), del cual el autor desciende por vía materna.
DEL PATIO AL UNIVERSO

El sopor de algunas tardes me hacía devanar los sesos pensando en qué podía gastar mi tiempo ocioso. Solía encontrar ocupaciones bastante útiles al vecindario. Por ejemplo, cortaba un pedazo de elástico, al que blandía como instrumento letal, que me convertía en un justiciero cazador de molestas moscas. Silente, me acercaba a ellas destrozándolas con morboso placer infantil contra las paredes, las macetas, el mármol de la mesada y el piletón de doña Dora.
Cruzaba ese patio y luego el zaguán que me llevaba directo a la calle Padilla, donde comenzaba el ritual de los juegos con mis amigos de aventuras: Jaime, José, Enrique, Simón, el flaco Toriani, Beto, “el Rulo”, Dumi, Salo, “Pichón” y tantos otros. Parecíamos un grupo de energúmenos poseídos detrás de una rotosa pelota, jugando a nuestro deporte favorito: el fútbol. Las figuritas, las bolitas, el balero, las escondidas, los primeros equilibrios con la bicicleta y numerosos entretenimientos formaron parte de una época en la que la diversión era más simple y las voces del barrio también eran distintas, universales. Tiempos en que casi todos nuestros padres eran argentinos, pero la mayoría de nuestros abuelos habían llegado de todos los lugares. Por eso, cuando nos llamaban los vecinos, escuchábamos: “nene”, “pibe”, “íngale”, “ragazzo”, “chaval”, “manzebiko*”….
Algunos días, a la hora del crepúsculo, me sorprendían preguntas profundas; entonces dejaba mi rol de niño juguetón, travieso, asesino de incautos insectos. Eran los años de la Guerra Fría, en los que se hablaba de “espías”, de “Vietnam”, de un “muro” levantado en Berlín y de “la carrera del espacio”. Dibujaba naves espaciales de todo tipo en mi cuaderno borrador de hojas cuadriculadas, y en aquellos atardeceres rutilantes miraba absorto el cielo y el centelleo de las estrellas; filosofaba con don León, mi vecino esmirlíen** el gran patio común del inquilinato***. Discurríamos sobre la belleza de la esfera celeste, especulábamos con la posible existencia de marcianos que, tal vez, habitaran en un universo tan vasto.
Un chico inquieto jugando a veces, inconscientemente, con la vida de pequeños seres de la naturaleza, abierto al asombro o escrutando las alturas; era el preludio de mi desvelo por lo desconocido, la inclinación hacia la indagación, las preguntas sobre la vida y la muerte, el interés por comprender el complejo y contradictorio presente, tan perpetuo como efímero, mi obsesión por el pasado, y la incertidumbre sobre un futuro que, por aquellos días, me parecía tan enorme y lejano.
*1 Niño. Íngale (en idish), ragazzo (en italiano), manzebiko (en djudezmo-judeo-español).
** Natural de Esmirna (Izmir, Turquía).
*** Tipo de vivienda en la que generalmente vivieron muchos inmigrantes. Predio amplio y antiguo, cuyas habitaciones se alquilaban a varias familias. Conventillo. Casa de vecindad.
Más información en https://cronoscultural.blogspot.com/p/perfil-carlos-szwarcer.html
E-mail del autor: cstempo2001@yahoo.com.ar
Descargá el libro completo desde acá








Comentarios