10 AÑOS DEL CLUB DE REPARADORES: la reparación como camino para construir comunidad
- AVC AMO VILLA CRESPO

- hace 2 horas
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En una época marcada por el descarte y la obsolescencia programada, el Club de Reparadores propone otra lógica: arreglar, aprender y encontrarse. Desde hace diez años, demuestra que arreglar un objeto también puede ser una forma de construir comunidad, transmitir saberes y fortalecer economías locales. Lo que empezó como encuentros itinerantes alrededor de una mesa de trabajo hoy es una red activa que conecta oficios y generaciones en su flamante sede en Villa Crespo.

Un día caluroso de diciembre tengo agendado ir al festejo por los diez años del Club de Reparadores. Admiro el trabajo de las chicas y recuerdo con claridad cuándo las descubrí. Amo Villa Crespo ya existía pero ellas no tenían sede fija. Sin embargo, casi como un oráculo, llegaríamos a que el Club tuviera su sede fija en el barrio. Pero para eso todavía faltaba. Lo que sí estaba desde el principio era una idea clara, plasmada tal vez en ese primer póster con la bajada del Artículo 41 de la Constitución, que rezaba sobre nuestro derecho a un ambiente sano. Reparar como gesto político. Reparar para generar un triple impacto: ambiental, ya que alargar la vida útil de las cosas reduce los residuos que se generan; económico, ya que promueve el trabajo de los reparadores barriales, clave para una economía circular; y humano, ya que se refuerzan los lazos de la colaboración y se revaloriza a las personas y sus saberes, construyendo resiliencia social. Después de eso, recuerdo un primer evento en el barrio y cuando María del Sol escribió sobre el proyecto para la revista en su nota "Mujeres que reparan", era 2018 y la ruta de las mujeres nos tenía locas de entusiasmo.

Volviendo a ese día caluroso de diciembre, caminé por Humboldt hasta llegar a la sede del Club donde se hacía el festejo. En la vereda, les amigues de Chacra se preparaban para estampar y otros amigues fueron llegando haciendo que ese encuentro también se sintiera tan bien como cuando arreglás algo que se rompió. Adentro estaba la muestra de Bellos Objetos Reparados y, antes de la entrega de premios, le robamos unos minutos a Melina Scioli, una de las fundadoras del Club, para que nos contara sobre estos10 años entre saludos y preparativos.

—A diez años del inicio del Club de Reparadores, ¿qué balance hacés? ¿Qué se siente?
El balance es muy positivo. Poder desplegar y sostener una temática como la reparación —algo tan evidente por todos los beneficios que trae— no fue menor. Haber perseverado durante una década y encontrar distintas formas de mantenerla vigente, con estrategias más culturales y aplicándole una lente ambiental, fue clave. Pero también pensar la reparación desde lo deseable: que los objetos reparados resulten atractivos para nuevas generaciones y que el proyecto pueda ser sostenible económicamente.
—¿Cómo se fue conformando el equipo del Club de Reparadores?
Empezamos con Marina (Pla) y después se sumó Julieta (Morosoli). Con Marina ya trabajábamos juntas antes, en la Legislatura, y veníamos de un proyecto que se llamaba Reciclario, una guía para la reciclabilidad de materiales. En ese momento nos frustraba mucho ver las limitaciones de lo que se podía hacer desde lo público, así que nos dieron ganas de hacer más cosas por fuera.
Empezamos presentando proyectos, como Cartelera B, una iniciativa de mensajes no publicitarios, contra publicitarios. Todo eso, de alguna manera, fue decantando en el Club de Reparadores.
Hoy el equipo es abierto a la comunidad: quien sabe reparar puede sumarse a un taller. Hay un grupo más estable de reparadores y reparadoras que no solo saben del oficio, sino que entienden la dinámica del Club. Hay muchos grupos de WhatsApp, mucha red, mucho aprendizaje colectivo.
MANIFIESTO
REPARAR extiende LA VIDA útil de las cosasevitando que se conviertan en residuos, y eneste sentido es un acto de sustentabilidad.REPARAR es un acto de lucha contrala obsolescencia programada.REPARAR valoriza nuestra relación connuestras Pertenencias y permite que pasende una generación a otra.REPARAR es mejor que reciclarporque es más eficiente extender la vida útilde las cosas que Convertirlas en nuevas materias primas.
—En estos diez años, ¿notaste cambios en el perfil de las personas que se acercan al Club?
Fue mutando mucho. Hay personas que vienen desde el principio y siguen viniendo, y otras que estuvieron en etapas más puntuales. En algún momento venía gente más joven, después más adulta. También influyó que itineramos mucho: pasamos por distintos espacios, así que no teníamos una comunidad fija. Recién este año logramos tener un lugar propio y estable, y queríamos ver qué pasaba al arraigarnos a una comunidad concreta. Fue un gran experimento: probar cosas, funcionar como un laboratorio.
Durante este año se dictaron talleres con distintas técnicas, oficios y prácticas de reparación. Fue un año difícil en lo económico, y eso tuvo impacto, pero aun así permitió ensayar nuevas formas de trabajo.
—¿Percibís un cambio de mentalidad en la población en general en este tiempo?
Sí, claramente. Hoy hay mucha más conciencia sobre qué pasa con las cosas que consumimos. La política de reciclado de la Ciudad ayudó mucho a entender que hay que hacerse cargo de lo que uno tira. La gente está mucho más atenta a eso. Para nosotras, un hito enorme de este año fue transformar nuestra práctica en una política pública. En el marco de la estrategia de economía circular del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se lanzó el programa “Reparar es circular”, con el Reparamóvil recorriendo comunas y barrios y generando eventos comunitarios de reparación.
Nosotras nos arraigamos en un lugar, pero a la vez hay un vehículo que recorre la ciudad. Parte de nuestro equipo acompaña, da soporte en las reparaciones y forma a quienes trabajan en el Reparamóvil.
—Contame del concurso especial por los diez años. ¿Cómo surgió la idea?
Queríamos hacer algo distinto por los diez años y por el Día de la Reparación. Retomamos una idea que habíamos probado hace tiempo: una exhibición de “Bellas reparaciones”. Una convocatoria simple: "¿quién tiene algo lindo reparado?"Más allá de lo funcional, queríamos resaltar lo bello, lo especial, incluso lo imperfecto.Esta vez lo pensamos como algo más virtual y ampliado a América Latina. Si bien la mayoría de las participaciones fueron de Argentina, también apareció una comunidad regional. Hay grupos de reparadores muy fuertes en Uruguay, en Córdoba, en Bariloche, en Chile, en México. Se va armando una red, porque la reparación tiene mucho de lo local y de generar encuentros comunitarios.
Los objetos reparados eran de lo más variados, y hermosos, haciendo honor al concurso. Me gustó que una de las Categorías del concurso era la "Macgyvereada" que premiaba reparaciones improvisadas, ingeniosas y efectivas hechas con pocos recursos. También conocidas como “atado con alambre” o “gambiarra”.
—Mirando hacia atrás, ¿hay algún hito o momento que te haya emocionado especialmente?
Es increíble todo lo que pasó. Desde recibir una distinción en la Legislatura hasta premios o reconocimientos. Todo eso te devuelve la sensación de que estamos haciendo algo que vale la pena, que tiene impacto.
Pero quizás lo más importante de este año fue algo más simple: tener por fin un lugar físico y poder incidir de manera más clara en la comunidad cercana. Eso, para mí, fue fundamental.
A diez años de su creación, el Club de Reparadores sigue demostrando que reparar no es mirar hacia atrás, sino imaginar futuros más justos, sustentables y compartidos.
¿Querés sumarte al Club?
El Club de Reparadores es una comunidad abierta. No hace falta ser reparador para participar.
Sumate como voluntario: Podés colaborar en los encuentros, talleres y ediciones del Club, tengas o no conocimientos técnicos. El aprendizaje es colectivo.
Apoyá su trabajo: Todas las actividades del Club son gratuitas y sin fines de lucro. Se puede colaborar con donaciones únicas o mensuales para sostener y ampliar el proyecto.



























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