• Aida Torrico

SENSACIÓN ESMERALDA CON MARIPOSAS

Actualizado: 28 abr


Hoy tengo turno al mediodía, a las mujeres nos encanta. Camino aprisa la cuadra de Serrano, esquivo las baldosas rotas y voy por la vereda sombreada. Me cuesta decidirme, por el tiempo que toma. Al entrar, saludo y espero sentada en el sofá rojo intenso de cuero y líneas curvas, es como un labio envolvente. Los minutos transcurren mientras termina de cortarle a la mujer joven de pelo largo, castaño claro. Parece satisfecha, pero está cansada, sus ojeras la delatan. No puedo evitarlo, pienso que llegamos asediadas por el tiempo y agotadas de correr tras la ilusión de lograr la imagen soñada.

Con Gerardo acordamos algo moderno y me sugiere llevarlo más corto, en degradeé, para armarlo enrulado con mechas largas a los costados, sobre las mejillas. Después de mojarlo, me corta, concentrado en mi cabeza, comienza a relajar la expresión de su rostro. Aprovecho para comentar sobre la pelu y le pregunto qué color es ése, -sensación esmeralda- contesta. Tomá... nunca lo había escuchado, me atrapa ese turquesa verdoso brillante de la pared. El local está muy coqueto. Es un ambiente pequeño, con ventana a la calle. Las demás paredes, blancas.

El medio día ¡arde! Hace 36°, Serrano y Camargo, en Villa Crespo, es un oasis con Bjork en la pantalla. Cuando me instalo en uno de los dos asientos ante el gran espejo circular, encuentro nuevas líneas de expresión en mi cara. Descubro arriba al costado un extraño artefacto curvo de madera, con tomacorriente en el extremo del brazo huesudo estirado, pero artístico.

-Qué solución ingeniosa,-digo, en vez de que los cables estén por el piso.

-Lo hizo el carpintero ¡es un genio!

-¡También me encantan esas mariposas!

-Sí, porque aquí tanto ¡Hombre y mujer entran como orugas y mi trabajo acá es devolverles la belleza como mariposas!


Grandes mariposas blancas sobre la pared – blanco sobre blanco- en alto relieve y como si volaran. Algunas pocas son amarillas y más kitsch, con las alas plegadas posadas en otros puntos. Gerardo afirma que le gustan el amarillo y el turquesa, por eso pintó de sensación esmeralda el muro principal de la peluquería. Como mariposas... es un mago con tijeras, y sin galera. Con su barba turquesa-tupida estilo candado y su cráneo rapado, bajo y de cuerpo musculoso, tiene la piel muy blanca y ojos grandes, denota no perderse nada de lo que pasa frente a la ventana. Mientras trabaja habla poco. Se vuelve conversador, cuando toca hablar sobre la pelu y los detalles que le puso. Así es él, en cambio su perro Shar Pei Pelo de Oso es enorme y trae suerte. Está dormido en el piso, parece muy suave con su look beige claro y mechas blancas ¡queda divino! De a ratos despierta y se levanta mimoso.

- Tengo que trabajar ¡Corréte de acá hijo! y cuando termine vamos, dale.

Obedece tranquilo, bosteza, se tiende y desparrama un aroma frutal, ocupa un tercio del espacio libre de la peluquería con su presencia animal.

Un mueble colgado como peinador debajo del espejo, recubierto con melamina blanca, y otro pequeño para la posnet enfrente completan el mobiliario. Me cuenta que el sillón para lavar el pelo y la ducha de mano irán separados por un panel de madera. Lo está haciendo el genio para aislar el área de servicio. Al fondo veo el baño y la cocineta. Fascinado con el hábitat creado para las mujeres y su trabajo, pasa el día en la peluquería, pero tiene suerte, es el dueño, tomará vacaciones en febrero.


Veo mis canas en el espejo, y comento que se ven menos con el corte que me hizo.

- Me cuesta aplicarme la henna cada vez más, la uso porque no cubre todas las canas, deja tonos matizados y está hecha con hierbas-, y él como si nada.

- Estoy como mariposa sensación esmeralda-, digo y me río.

-¡Me gusta el turquesa y el amarillo! Remarca.

-Sí se nota-, digo.

Nos despedimos con un beso. Esto es Villa Crespo: Gerardo y el Shar Pei; Ana, la artesana de la vuelta; Ale el carpintero genio y otrxs crean aquí su mundo cotidiano. Salgo a caminar a la hora mágica, como dicen los fotógrafos, esos breves momentos entre la puesta del sol y la total oscuridad nocturna. Justo antes de que anochezca, paso por la pelu cerrada y me asomo a la ventana. El espejo me sorprende, ahora es una luna rodeada de un halo de luz que se torna blanco, azul, sensación esmeralda...un frío espectro lunar. En este escenario oscurecido, las mariposas se desvanecieron.


Por Aida Torrico, 2018.

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