135 AĆOS DE VILLA CRESPO
- AVC AMO VILLA CRESPO
- 13 may 2023
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Actualizado: 8 may 2024
En este aniversario, retomamos la historia del barrio a travĆ©s de recortes extraĆdos del libro "Historia de Villa Crespo", del Dr. Cayetano Francavilla, publicado en 1979. El arroyo Maldonado en la Ć©poca de las grandes inundaciones, la comunidad sefaradĆ y otros recuerdos de vecines de entonces. Lo que prevalece, el amor al barrio, las distintas comunidades unidas en estas calles y el recuerdo de un barrio querido que, aunque pasan los aƱos y sigue cambiando, aĆŗn valora su identidad y es pura expresión de nuestra cultura.
EL ARROYO MALDONADO Y VILLA CRESPO

Historiar nuestro barrio y no mencionar el arroyo Maldonado es un error y olvido imperdonable; pero pretender idealizarlo o, mÔs aún, poetizarlo, es también un error no perdonable. Este arroyo es, lamentablemente, una estaca clavada en mitad del pecho de quienes vivimos cerca de él: un castigo inmerecido que debemos soportar injustamente.
Claro que vamos a recordarlo, pero en la forma que corresponde: como lo que fue: un arroyo abierto en pleno corazón de nuestro barrio, recipiente de cuantos desperdicios y basura arrojaban a Ć©l los vecinos de la zona; un arroyo nido de todo tipo de roedores; de degenerados, invertidos, depravados, que lo utilizaban para sus bajos instintos. Cama de todos aquellos desheredados sociales que se abandonaban a su triste y propia suerte... en fin, a sus aguas llegaban los desechos de la tristemente famosa curtiembre La Federal; esas aguas servidas e infectadas en la cual, sin advertir su peligro, nos baƱƔramos de niƱos; esas aguas a quien algĆŗn iluso pretendĆa, con un improvisado palito y un anzuelo, arrancarle algĆŗn pescado (?)...
(...) DespuĆ©s lo encerraron y sobre Ć©l se trazó una muy importante avenida: la Juan B. Justo. Pero ni eso ha sido suficiente. Con frecuencia cada vez mĆ”s alarmante, ante cualquier lluvia se desborda y llena nuestras calles ante la indignación de todos los vecinos que no se explican cómo es posible que todavĆa, a esta altura del desarrollo tecnológico no se haya encontrado una solución a este grave problema.
No crea que en la descripción precedente haya habido una exageración o cargazón de tintas para describir este hecho inaudito de las inundaciones que provoca el desborde del ahora entubado Arroyo Maldonado. En absoluto. Llevo viviendo en Villa Crespo 57 aƱos, en el curso de los cuales tuve oportunidad de ver todo tipo de circunstancias cambiantes, pero, desgraciadamente casi siempre de noche, lo que agrava aĆŗn mĆ”s el problema. Desde el punto de vista fĆsico, el Maldonado no era otra cosa que una gran abertura, zanja o zanjón, que desde Liniers y siguiendo el itinerario de la Av. Juan B. Justo , terminaba en el RĆo de La Plata, a la altura del Aeroparque.

(...) El arroyo Maldonado medĆa en la parte superior, es decir, de borde a borde, unos quince metros y sus paredes laterales en plano discretamente inclinado, cubiertas sólo en parte por raquĆticos arbustos, terminaba a 4 a 6 metros en un fondo lleno de latas, basura y ratas, en cuya parte media corrĆa este hilo de agua. En las paredes, caminos irregulares en forma de rudimentarios peldaƱos nos permitĆan llegar al fondo en busca de la āaventura" diaria, que no era otra cosa que el cotidiano y desolador panorama de este basural. Eran otros tiempos...
A distintas distancias y sobre todo en el tramo con Warnes (antes Camino a Moreno); Corrientes (antes Triunvirato); Córdoba (antes Rivera) habĆa puentes hechos de material, hierros y madera, con adoquinado y vĆas de tranvĆas, por los cuales transitaban los carros, chatas con caballos, tranvĆas, etc. a ambos lados una baranda de hierro no muy seguros nos servian de apoyo para contemplar a este arroyo que no tenĆa ningĆŗn tipo de significación, salvo cuando desbordaba, en donde adquirĆa una triste y lamentable popularidad. Entre estos puentes "sólidos" habĆa otros en cuadras intermedias de muy precaria construcción, de madera, las mĆ”s de las veces podrida, que hacĆa peligroso su cruce.
LOS SEFARADĆES.
Texto: Eduardo Aruj

(...) Que el ganar era fĆ”cil y que los judĆos eran bien recibidos. DespuĆ©s de la Revolución de Mayo de 1810, el gobierno, por intermedio de su Secretario Mariano Moreno, declaraba que dejaba de existir todo resentimiento religioso y social, derogĆ”ndose las leyes represivas, raciales y religiosas para los descendientes de los no católicos, protestantes, masones, musulmanes, judĆos, indios y negros.
Poco despuĆ©s el gobierno de Bernardino Rivadavia invitaba a ingleses, holandeses, Ć”rabes a poblar estas tierras ricas, que esperaban con los brazos abiertos a todos aquellos que quisieran trabajar y progresar. Todo esto se completó con la sabia posición democrĆ”tica del ilustre sacerdote y cate-drĆ”tico doctor Eusebio Agüero. que dio el primer dictamen en materia civil. permitiendo el enlace de protestantes con católicos y todo culto que se pro-fesase sin menospreciar las leyes de la Nación, per-mitiendo el matrimonio mixto. A medida que llegaban los paisanos eran recibidos por un nĆŗcleo de "notables". todos ellos comerciantes. Estos se encargaban de ubicarlos, dĆ”ndoles alojamiento y un pequeƱo capital. A muchos de ellos se les enviaba a las provincias. Estos primeros viajantes llegaron a lugares donde el blanco se veĆa muy poco. Llevando lĆ”piz. cuaderno, pizarra, tinta y el abrigo... (creemos que hacĆan patria).

Esta pequeƱa colonia residĆa por aquellos tiempos ā1890-1905ā en los alrededores de las calles 25 de Mayo al 600, TucumĆ”n, Lavalle, Viamonte, Re-conquista, y algunos en Leandro N. Alem o Paseo Colón. DespuĆ©s del aƱo 1905 la colectividad comienza a trasladarse hacia Villa Crespo; sobre todo los mĆ”s humildes, que se ubicaron sobre Triunvirato (hoy Corrientes), Camargo, Vera, desde Ministro In-glĆ©s (Canning) hasta el arroyo Maldonado (hoy Juan B. Justo). Pero el grueso de la colectividad lo hace sobre la calle Gurruchaga entre Camargo y Triunvirato. Vale decir que pareja sefardita que llegaba la enviaban a nuestro barrio.
Villa Crespo comenzó a llenarse de casonas llenas de habitaciones con baƱos y cocinas compartidos, que mĆ”s adelante llevarĆan el nombre de conventillos, todo esto muy tratado por Vacarezza en sus famosos sainetes. Para 1910, la colectividad, compuesta en su mayorĆa por sefarditas emigrados de Esmirna, Italia. Constantinopla, Rodas y tambiĆ©n por griegos, comienzan a relacionarse haciendo reuniones en las casonas y cafĆ©s, sobre todo el de Franco, en el que se comĆa, bebĆa y bailaba al compĆ”s de mĆŗsica oriental y espaƱola. (...)
Ya por 1920, bien instalados en talleres, comercios y trabajos ambulantes, su simpatĆa atraĆa al vecino, espaƱol o italiano, en primer lugar, porque de inmediato se adaptaron; y, segundo, por su carĆ”cter alegre, dicharachero, independiente, Ć”gil, rĆ”pido y de un salero digno del mejor andaluz. Ellos decĆan siempre: "Hoy tenemos, hoy comemos. MaƱana Dios dirĆ” y viva la farra". En la calle Gurruchaga entre Camargo y Triunvirato, desde la maƱana hasta el otro dĆa y todos los dĆas, sus tres cafĆ©s trabajaban a todo vapor. Sumemos a ello las casas de inquilinato de Zuvi, de CuƱo, con su almacĆ©n permanentemente abierto, la casa del sastre Sasson, la del espaƱol donde vivĆan los Fargi, la casa de los Cohen: en fin, cada casa era un teatro, cada familia un conjunto lleno de gracia y necesidades: los aritos de los chicos, sus juegos; la calle llena de vendedores ambulantes. entre los que se destacaban los fruteros āespecialmente los vendedores de melones y sandĆasā; pescados, presentados de todas las maneras: salados, fritos, cocinados o crudos; hoyos de acelga, espinaca, queso y huevo. Jandrayo (mezcla de berenjenas, tomate, ajo, perejil, cebolla y orĆ©gano. Los huevos duros. Famosos eran los boyos (leer "boios") de MalalĆ©, personaie de antologĆa. Otros vendedores ambulantes vendĆan semillas de zapallo y de girasol, almendras, nueces, avellanas saladas. Toda esta semillerĆa se vendĆa o despachaba con una cuchara sopera. Uno de los semilleros mĆ”s conocidos era El Gódró (Gordo) Taboj. de quien se sabe que un dĆa en plena venta un paisano le compró cuchara, canasta y semillas y el lugar de "venta". Al dĆa siguiente apareció vendiendo baclabĆ” y cadaif (masas orientales) sobre una tabla de zinc y en fuente de metal. Al poco tiempo vendió tabla y "llave" de esta parada. Luego comenzó a fabricar "boios" en el CafĆ© de Carmona. Los inmigrantes sefaradĆs dieron a esta calle Gurruchaga un dejo risible que emanaba de su peculiar forma de encarar la vida. Eran, la mayorĆa, muy humildes, pero siempre sabĆan colocar por encima de sus apremios un deseo de felicidad y alegrĆa pocas veces logrado por otras colectividades.
RECUERDO
La calle Triunvirato (hoy Corrientes) era prĆ”cticamente la calle central donde se volcaban los vecinos y las confiterĆas eran centro de reunión, ya que los poco clubes aque habĆa en la zona no reunĆan mayores comodidades. Cuando me refiero a las reuniones aclaro que eran casi exclusivas para hombres, va que las mujeres aprovechaban para realizar visitas a sus vecinas y luego, al atardecer, recorrer la calle Triunvirato, desde Serrano a Canning, y desde luego escuchar los piropos de los jóvenes que las hacĆan sonreir y sonrojar.
Luego era atracción mĆ”xima, el baile en los clubes San Bernardo y Los Defensores de Villa Crespo, que eran los mĆ”s populares, y a las 22 horas volvĆan a sus hogares felices y contentos para reanudar el lunes la tarea de la nueva semana.
Los cines de la calle Triunvirato eran el RĆvoli y el Villa Crespo, y el Ćŗnico teatro era el Mitre. Aquel alternaba obras teatrales con la revista porteƱa. Los dĆas sĆ”bados y domingos eran muy concurridos, no asĆ lo demĆ”s dĆas de la semana que por la responsabilidad de cumplir con sus obligaciones laborales, se lo impedĆa.
Los viejos tranvĆas elĆ©ctricos eran un atractivo para los pibes, y los padres llevaban a sus hiios a pasear por unas pocas monedas, especialmente en verano, cuando al tranvĆa se adicionaba un acoplado abierto a los costados, mĆ”s conocido por la āColitaā.
La calle Triunvirato era el camino obligado para los fúnebres que iban al cementerio del Oeste y recuerdo uno de esos cortejos que llamó poderosamente la atención de todo el barrio: fue cuando murió Carlos Gardel; carrozas tiradas por bueyes, ocupadas por chinas y gauchos de muchas peñas de Buenos Aires, que le tributaron al zorzal caido su último homenaje de despedida.



BARRIADA
Hugo Corradi en su libro āGuĆa antigua del Oeste porteƱo"(1969), refiriĆ©ndose a Villa Crespo, dice: āY ya que citamos esta barriada, transcribimos parte de una interesantĆsima nota que la describe en sus comienzos, firmada por el doctor Angel Gallardo y que don Juan JosĆ© de Soiza Reilly publicara en Ā«Caras y CaretasĀ» del 6 de diciembre de 1930: Ā«Respecto de Villa Crespo, puedo darle algunos datos complementarios de los que aparecen en su artĆculo y que tal vez le interesen. Tanto la iglesia de San Bernardo como la fĆ”brica de calzado estĆ”n edificadas en terrenos que pertenecĆan a la quinta de Lebrero, adquirida por su abuelo materno, Manuel Lebrero. Ocupaba una extensión de unas diez manzanas en la esquina de la calle Ministro InglĆ©s (hoy Canning) y del camino de Moreno (hoy Warnes), Y hoy por uno de sus Ć”ngulos pasaba el arroyo Maldonado. Recuerdo, como si fuera hoy, el aspecto absolutamente campestre que presentaba ese barrio en 1880. Las calles eran apenas transitables para carretas de bueyes y el mejor medio de transporte era el āTren de los muertosā que transportaba los cadĆ”veres y sus acompaƱantes desde la esquina de Corrientes y Centro AmĆ©rica (hoy Pueyrredón) hasta la Chacarita. Sobre su trayecto se han formado las actuales calles Corrientes y Triunvirato."
Recuerdo que el convoy estaba constituido por el furgón fĆŗnebre y un desmantelado coche de pasajeros y arrastrado por la vieja locomotora 'La PorteƱa", la primera locomotora introducida al paĆs que se conserva en el museo de LujĆ”nā. De una inmensa āpampa hĆŗmedaā nacĆa una nueva āvillaā, por la acción de dos actores concurrentes de capital importancia, como ha quedado demostrado a lo largo de este trabajo: la instalación de la FĆ”brica Nacional de Calzados y la CompaƱĆa Nacional de tierras, que al lotear, con otras similares, toda esta vasta zona, dio lugar al nacimiento de esta populosa barriada de Villa Crespo, asĆ denominada en homenaje al segundo Intendente que tuvo Buenos Aires, don Antonio F. Crespo, que sucediera a Don Torcuato de Alvear. Crespo fue padrino en el acto de fundación y puesta de la piedra fundamental, en el predio de la calle Padilla (antes Cuyo), para la construcción del edificio de la FĆ”brica Nacional de Calzado, el 8 de junio de 1888.

Los lĆmites actuales de Villa Crespo lo dan las siguientes calles: Bonpland, Dorrego, Warnes, PaysandĆŗ, Av. San MartĆn, Angel Gallardo, Estado de Israel y Córdoba; encerrando hipotĆ©ticamente a un conglomerado proteiforme, cosmopolita, de seres que trabajan, estudian y se vuelcan a las mil facetas de la vida diaria; en un rincón de esta capital, con honestidad, sinceridad y deseos de pacĆfica convivencia. Dando asĆ, en el presente, la confirmación de los orĆgenes y primeros pasos de nuestro barrio, basados muy primordialmente en el culto al hogar, respeto a los mayores, que fueron los pilares fundamentales donde asentó siempre nuestra nacionalidad.

