• Leticia Obeid

TOP 5 DEL AMIGX VECINE #30

*Artista y escritora. Vive en Vera entre J. Alvarez y Lavalleja

1 - LA DIETÉTICA (DE) NITO - RAMÍREZ DE VELAZCO EN 1978

Nito abrió su negocio en la esquina de Lavalleja y RamÍrez de Velazco en 1978, un pionero del tema en la zona y probablemente en la ciudad. Cuenta que lo hizo porque le gustaba vender granos, legumbres y cereales, a granel. Con el tiempo aprendió mucho sobre hierbas y sus poderes así que es posible pedirle una mezcla para aliviar el resfrío, un empacho o diversos asutnos de salud. No es fashion, ni vegano, no tiene ciruelas umeboshi, cosméticos orgánicos (sí unos shampues Weleda) ni toda esa gama de delicatessen caras que ofrecen las dietéticas más nuevas, pero sus productos son buenos, y sus precios también, lo que explica la fidelidad de su clientela. Sus amigos de toda la vida lo van a visitar y se paran detrás del mostrador y venden, por cariño y sospecho que por gusto también. Cuando cierra la persiana se despliega otra gran pasión de Nito: el club de Atlanta, con su escudo pintado bien grande.

2 - ANTIGUA FARMACIA DEL AGUILA - CORRIENTES Y JULIÁN ALVAREZ Fundada en 1895, es una de las joyas arquitectónicas del barrio, ubicada en la esquina de Corrientes y Julián Alvarez. El mobiliario es menos antiguo pero debe tener sus cien años como mínimo, así como algunas reliquias que se exhiben en las vidrieras. En 1973 se filmaron ahí algunas escenas de Los siete locos, de Leopoldo Torre Nilson y algunos fotogramas, ya algo desteñidos, se exhiben bajo el vidrio del mostrador. La farmacia está atendida actualmente por dos hermanos, herederos del negocio familiar, que mantienen al lugar intacto, y son amables y nunca están apurados. Me gusta ir ahí porque me dejan entrar con mi perrita entonces mezclo mandados con paseo y además hacen flores de Bach o te recomiendan algún remedio, son farmacéuticos de verdad, con vocación y gentileza

3 - HERRAJERÍA - CORRIENTES Y LAVALLEJA

Un negocio que no tiene ni siquiera nombre pero me llama mucho la atención por su especificidad, es una herrajería, diría, que vende todo tipo de manijas y parece estar ahí desde hace cincuenta años. Queda en Corrientes y Lavalleja, justo al frente de la esquina embrujada, un triángulo donde dicen que ningún negocio prospera (hace unos meses abrieron un lavadero de autos que parece contradecir la leyenda) y adentro se pueden encontrar las cosas mas locas, de materiales nobles y formas que van de la esfera al ciervo fundido en bronce. Me preocupa que la creciente palermizacion de Villa Crespo arrase con estos rincones pequeños, precisos y destilados como perfumes, con sus empleados de mucho oficio, que saben tanto de lo suyo que nadie podría reemplazarlos.

4- PA CHICHIRIVICHE - AV. CORRIENTES 4867

Un boliche para comer arepas al paso, atentido por dueños y empleados venezolanos, llegados hace un tiempo. Está sobre Corrientes, entre Lavalleja y Frías, y a los que no conocemos bien esa gastronomía nos parece de lo más fascinante. No hay que entusiasmarse muy a menudo porque son fritangas pesadas pero alguna noche que llego con mucho hambre me compro mi modelo favorito de arepa que se llama pepiada y tiene pollo, palta y mayonesa, y me la llevo a casa. Yo la pido extra picante.

5- EL PARQUE CENTENARIO

Lo conocí ya enrejado pero lo disfruto mucho a pesar de eso. Lo he frecuentado en todas las estaciones y todos los horarios posibles, en días de semana o en fin de semana, que es bastante apabullante. Prefiero la mañana temprano, para caminar, o alguna tarde de semana para tomar mates. El martes llevo algo de plata y me compro pescado en la feria de productos frescos y algún fin de semana paseo por la feria que se hace alrededor y me compro alguna herramienta o ropa interior, o lo que necesite, tiene de todo. Me gusta el camino interno arbolado, punto medio entre el nuclé, con su lago, y la vereda, porque es la zona más despejada para andar, y a veces veo a los skaters o reconozco a otros habitués paseando a sus mascotas. Aunque supuestamente no está permitido, los perros andan sueltos por adentro, y a Nini, mi perrita, le gusta correr a las palomas y la primera vez que la llevé, cuando era cachorra, se tiró al agua para perseguir un pato, sin entender que el agua era esa cosa tan rara y blanda. Salió de un salto, muerta de miedo, pero nunca más se equivocó y ahora mira a los patos desde lejos.

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